Antes que las naves

Antes que las naves del corsario arrasen con mi puerto, tomaré mi saco de dormir, el cepillo de dientes, tu fotografía y partiré a recorrer los caminos agrestes de tu campiña, buscando el árbol que nos cobijó aquella noche de nuestro encuentro, buscando el arroyo que nos ayudó a despertar y sació nuestra sed, buscando el nido abandonado de aquellos pichones recién nacidos de la alondra que con trinos vistió de arpegios nuestro amanecer; buscando bajo las piedras del camino las palabras que aquella noche no encontré, cuando quise escribir mi mejor poema en la albura y tersura de tu piel.

Y espero que el tiempo me acompañe, que el frio no congele mis falanges escritoras, que los baches y piedras del camino no me hagan tropezar y caer; y que el viento del norte no entorpezca el caminar por los senderos de tu tierra.

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jueves, 19 de septiembre de 2013

Es inmenso



Hay momentos en que el amor separa,
hay momentos en que el amor termina,
hay momentos en que el amor hiere
y hay momento en que el amor duele.
Pero hay momentos en que el amor es grande,
supera errores, malos entendidos
y palabras mal dichas a veces sin pensar.
Vence  distancias, acorta caminos
y derriba obstáculos vestidos de orgullo.
Es generoso en el momento adverso
y celoso egoísta al defender fronteras.
Y es tan grande que si ayer no cabía
en sus cuatro letras,
hoy ni el abecedario completo
lo puede contener.

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