Antes que las naves

Antes que las naves del corsario arrasen con mi puerto, tomaré mi saco de dormir, el cepillo de dientes, tu fotografía y partiré a recorrer los caminos agrestes de tu campiña, buscando el árbol que nos cobijó aquella noche de nuestro encuentro, buscando el arroyo que nos ayudó a despertar y sació nuestra sed, buscando el nido abandonado de aquellos pichones recién nacidos de la alondra que con trinos vistió de arpegios nuestro amanecer; buscando bajo las piedras del camino las palabras que aquella noche no encontré, cuando quise escribir mi mejor poema en la albura y tersura de tu piel.

Y espero que el tiempo me acompañe, que el frio no congele mis falanges escritoras, que los baches y piedras del camino no me hagan tropezar y caer; y que el viento del norte no entorpezca el caminar por los senderos de tu tierra.

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jueves, 19 de septiembre de 2013

En noche de luna ausente



Las tres de la mañana, no hace frío
y mientras la luna está ausente,
mis dedos juegan con el abecedario.
No tengo sueño, pero quiero soñar.
Allá lejos después del mar
y poco antes del amanecer
te imagino dormida,
acurrucada y desnuda soñando en tu cama.
Voy a escribir pensando en ti,
con letras intrusas  y tibias.
Puede que mis versos entren en tus sueños
y dejes que mis manos hurguen bajo tus sábanas,
para borrar de tu piel la distancia que nos separa.

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